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domingo, 19 de mayo de 2013

ENCUENTRO DE SABERES: DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN. INTERCAMBIO...

ENCUENTRO DE SABERES: DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN. INTERCAMBIO...:   REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA   UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL   DE LOS LLANOS CENTRALES ...


Preparar la Buena Conducta

     Básicamente, aprender a portarse bien es una cuestión de acondicionamiento. Si brinda reconocimiento a la conducta positiva del niño, ésta se multiplicará; si la ignora, disminuirá hasta desaparecer. El niño quiere que usted le preste atención. Si no lo consigue complaciéndolo, es probable que haga todo lo posible por irritarlo y lograr su atención de ese modo. Irónicamente, muchos padres hacen más casos a sus niños cuando se comportan mal que cuando se muestra colaboradores.
     Pero los padres que utilizan un sistema de incentivos basados en el elogio y las recompensas pasan menos tiempo castigando a sus hijos y dedican más energía a fomentar la buena conducta. Su meta deberá ser afianza el comportamiento positivo del niño siempre que sea necesario de manera que  quede profundamente arraigado en él.
     Lo que más desea el niño es tener éxito, y el éxito es pedagógico. Estableciendo condiciones que fomenten la buena conducta, proporcionándole el tipo de apoyo positivo que es el mejor maestro. Debemos comenzar por estudiar el ambiente del niño para determinar si hay algo que lo induzca a portarse mal, luego hacer los cambios necesarios.
     Planeando un poco por anticipado, se podrá evitar las travesuras creando el tipo de ambiente que fomente la buena conducta.
     Llenándole  el día de actividades constructivas, cuidadosamente planeadas y enumeradas en una lista que se puedan consultar. Dejándolo jugar cerca de usted cuando esté  trabajando.
     Los niños de edad  preescolar, la distracción  se puede  utilizar para un fin determinado. Los niños de esta edad no son traviesos adrede, sino que son curiosos por naturaleza.
     Los niños necesitan saber por qué los padres aprueban cierto tipos de conducta y otro no. Decirle al niño los motivos  de sus acciones siempre  que pueda, a fin de que entienda por qué  debe adoptar sus  valores y emular su comportamiento. Señalarle que algunas conductas son adecuadas para una determinada situación, pero no la son para otras.
     La buena comunicación fomenta la buena  conducta por el simple hecho de que el niño sabe qué  espera de usted de él y puede cumplir con dichas expectativas más  fácilmente. Al hablar con el niño colóquese a su altura, tanto verbal como física.
     La comunicación no verbal es tan importante como las palabras cuando enseñamos las normas de buena conducta. Algunos padres deben establecen una hora especial del día para darle al niño  la oportunidad de conversar con ellos sobre distinto temas.
     Esto es muy útil cuando ambos padres trabajan fuera del hogar. Las reuniones familiares regulares pueden ser ventajosas para que los miembros de la familia den a conocer sus sentimientos y opiniones.
     La comunicación abarca tanto las palabras como los gesto – sonrisas, abrazos y besos  y escuchar prestando atención, Escuchando atentamente al niño y proyectándole empatía y respeto le demostrará  su fe  y confianza en èl. Usted le está indicando que èl tiene derecho a sus propias opiniones, aun cuando no coincidan con las suyas.
     Cuando el niño muestre el deseo de  contarle algo, hay que prestarle atención mirándolo a los ojos, bridarle aliento sin interrumpirlo. Cuando termine de hablar demostrarle que usted lo escuchó y comprendió; pero teniendo cuidado de no ejercer ninguna presión sobre el niño. Los padres cometemos el error de tratar de decir al niño lo que ellos piensan que él está viviendo, en vez de permitirle que decida por sí mismo.
     Los niños deben aprender a asumir responsabilidades por su conducta. Si no cumple con las normas que los padres les fijan, después  de recibir explicaciones minuciosas al respecto, es necesario que rinda cuenta de sus acciones esto producirá resultados sin mayores dificultades.
     La forma en que uno lo haga tendrá un impacto considerable en el amor propio del niño y en su futuro comportamiento, y en última instancia, en la imagen que él tenga de usted.
Baudilia Echenagucia (2013)

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