UNIVERSIDAD NACIONAL "RÓMULO GALLEGOS"
DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
Publicado por: Prof. Rubén Cermeño
Sección 02
DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
Publicado por: Prof. Rubén Cermeño
Sección 02
El Investigador Comunitario:
¿Científico neutral o gestor de la transformación social?
Hoy en día el investigador debe
definir su rol dentro de la comunidad de tal manera de ubicar su afinidad
profesional y su condición humana que le permita identificarse con las
inquietudes y expectativas de los miembros de la comunidad dentro de la cual
lleva a cabo su investigación.
La investigación comunitaria es un
modelo concebido para la comunidad y desde la comunidad, por lo que se le
asocia mucho con la investigación-acción que aplica sus esfuerzos a partir de
las necesidades concretas de los habitantes.
Los perfiles más comunes del
investigador comunitario de nuestros tiempos y ajustados a las nuevas
realidades, se sintetizan en lo siguiente: a) El Investigador se hace
activista, b) El Investigador como Especialista, c) El Investigador se
convierte en pueblo, d) El concientizador de la comunidad.
El Investigador se hace activista ya
que las labores que ejecutan los habitantes de nuestras comunidades
frecuentemente se destacan por su continuo dinamismo y deja escaso espacio para
analizar los procesos grupales que se producen en ellas, es por ello que los
estudios sobre la comunidad son estructurados con un carácter participativo que
consideran primordialmente las necesidades latentes en la realidad social que
se revisa, pero al momento de su praxis pueden conseguirse algunos
inconvenientes como: 1) el apremio de la practica hace que el investigador se
encuentre en una condición de labor absorbente y consecutiva, donde la
resolución de un problema conlleva al inicio de otro problema por resolver, por
lo que se ve obligado a poner toda su atención y recursos a la vivencia
comunitaria descuidando su producción
científica. 2) El academicismo de nuestros centros de enseñanzas ocasiona que
las ciencias sociales no articulen adecuadamente la teoría con la práctica, por
lo que la producción teórica de los investigadores comunitarios resulta una
abstracción completamente separada de la experiencia cotidiana.
El Investigador como especialista se
asume como el estudio de una comunidad llevado a cabo por un profesional o
equipo de profesionales capacitados en acciones organizativas, políticas,
grupales asociadas a vivencias comunitarias. La investigación debe ser objetiva
e imparcial capaz de identificar las restricciones del ámbito que estudia,
asimismo, el observador determina si será un espectador a distancia o si se
involucrará directamente en la condición social que analiza. La crítica que se
hace el respecto es su supuesto fundamento de un conocimiento objetivo y
universal acerca de procesos tan parciales, subjetivos y cambiantes como los
que acontecen en experiencias humanas.
El Investigador se convierte en
pueblo, en este caso el activismo no es el producto de dificultades
metodológicas sino que aparece claramente como expresado como elección de una
postura ideológica. Para ello se exige al investigador que se limpie de su
pecado original de ser un profesional de la clase media, aprendiendo a caminar,
vestir o hablar en el comportamiento cotidiano de la población que estudia. Al
investigador que quiere erigirse como el portavoz del pueblo debe requerírsele
su contribución educativa para que sea la comunidad la que se manifieste por sí
sola. Dificultar la posibilidad de esta experiencia es ser coparticipe de la
ignorancia e influencia que mantiene el control de la organización social en
pocas manos.
El Concientizador de la comunidad: En
Venezuela y otros países de América Latina se ha utilizado inadecuadamente el
lema de la concientización para imponer una práctica de invasión cultural las
comunidades, particularmente las de menores recursos, en estos casos la
concientizacion pasa a ser una
terapéutica eminentemente conductista que busca canalizar el descontento social
en instancias de participación creadas y controladas desde los centros del
poder institucional, se aspira, por esta
vía, al cambio planificado de la sociedad dirigido en forma vertical desde
arriba, en este modelo, la práctica de la investigación comunitaria es una
farsa, pues lo que se hace es coleccionar una serie de datos para sustentar un
conjunto de creencias asumidas acerca de lo que pasa en la comunidad y llamarlo
equívocamente diagnostico de la realidad. Dichosamente, en la actualidad se
plantean modelos cuyo criterio básico es el de la educación como experiencia de
autogestión, En este tipo de modelo, la investigación se hace en encuentros en
los que no hay expertos ni otra forma de jerarquías. Se trata de un espacio
para la reflexión, el diagnostico de vivencias y el intercambio de opiniones y
recursos.
La responsabilidad social del
investigador comunitario supone no solo ser sensible a sus expresiones, se
trata, ante todo, de un proceso interactivo que relaciona al individuo o grupo
que investiga con la población a que aspira conocer. Entre las reflexiones que
debe asumir un investigador comunitario, podemos destacar lo siguiente: a) Como
investigadores se debe renunciar a posiciones arrogantes y prepotentes de valorar
como conocimiento comunitario solo lo que resulta de nuestros métodos de
trabajo, sino que la gente se conoce a sí misma y sabe cómo resolver sus
problemas cotidianos. b) Una tarea imprescindible es el diseño de estrategias
de investigación que favorezcan los máximos niveles de participación en todos
los pasos del proceso científico. c) Se debe comprender que las comunidades no
son homogéneas sino plurales, por lo que se puede encontrar deferencias de
grado y de posiciones entre la diversidad de individuos y grupos que activan el
proceso vecinal d) Al investigador le corresponde proponer una experiencia
educativa que propicie la socio gestión
del conocimiento y de la acción comunitaria.
Para alcanzar las anteriores metas,
el investigador no puede ser el típico observador indiferente que analiza la
experiencia comunitaria con distanciamiento, ello es inadecuado. Al
investigador le toca ser un analista del proceso comunitario en que participa,
ser un pedagogo de la metodología al servicio de las necesidades comunitarias.
A partir de estas consideraciones, el investigador participa en un proceso de
aprendizaje en el que trata el punto de vista común del hombre, acerca de su
realidad cotidiana, a su vez que se capacita acerca de sus supuestos, objetivos
y métodos de investigación.
Cuando se hace hacen abordajes investigativos en el contexto comunitario, es preciso comprender que todo fenòmeno, cualquiera que se èste debe observarse, interpretarse, mirarse desde la cotidianidad de los actores sociales. Solo pues, cuando el convivir tanbien es el cotidiano del investigador, entonces es cuando podra abalanzarse sobre todas esas experiencias con rigor cientifco y filosofico
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