Kant y su concepción de ciencia
Por: Yrallis Baute
4to Semestre. Doctorado en Ccs. de la Educación
Sección 2
Una de las principales preocupaciones de Kant fue siempre ocuparse de la determinación del problema del conocimiento y del análisis de la posibilidad de la metafísica como ciencia, con el mismo rigor y exactitud que en aquella época habían alcanzado la matemática y la física.
En este sentido, Kant entendió la ciencia como la disciplina heredada de tradiciones filosóficas anteriores (como la escolástica medieval o la escuela racionalista) que era considerada como el fundamento y la base no solo de todas las ciencias sino también de los valores, la moral, la política entre otros.
De allí que su influencia la recibe, tanto de racionalistas dada su creencia de que la mente podía conocer la realidad sin ayuda de la experiencia, por que la mente poseía unos principios innatos; y de los empiristas quienes creían que todo conocimiento provenía de la experiencia, por lo que el racionalismo era simple charlatanería que no tenía ningún fundamento por que no dependía de la experiencia.
Kant no se pregunta en ningún momento si la ciencia es verdadera o no, pues para él es evidente que lo sea. Lo que le interesa saber es por qué es verdadera. Quiere saber que elementos forman el conocimiento científico, para compararlos con la metafísica, y si ésta los cumple algún día podrá llegar a ser considerada como ciencia, sino no.
Para Kant solo aquello que contenga necesidad (que sea necesariamente así y no pueda ser de otra manera) y universalidad (que siempre ocurra o actúe del mismo modo) puede garantizar un conocimiento fiable. Las leyes científicas o tienen validez universal y expresan la existencia de una relación necesaria en la naturaleza o no son leyes científicas.
Según Kant, la ciencia busca conocimiento y los tipos de conocimiento se dan dos condiciones: Unas son exteriores o materiales, asociadas a los sentidos; y otras son intrínsecas al individuo o formales, que son las que la mente humana impone a la información que procede del exterior. Las primeras son de fuera de la mente humana y las segundas son elementos totalmente a priori.
La tesis de Kant sobre su concepción de ciencia, supone una síntesis entre el racionalismo y el empirismo. Afirma que todo conocimiento humano tiene su punto de partida en la experiencia, pero, por otro lado niega que todo el conocimiento proceda de ella, puesto que existen una serie de elementos innatos a la razón humana que no proceden de la experiencia.
El objetivo científico de Kant era encontrar y definir estos elementos, es decir, averiguar lo que de a priori hay en el conocimiento. La importancia de estos elementos a priori estriba en que la universalidad y la necesidad del conocimiento solamente pueden provenir de ellos.
Hasta ese momento se creía que eran los objetos los que se adaptaban a la mente para poder ser conocidos, pero el giro copernicano era todo lo contrario, es decir, que es la mente la que se adapta a los objetos para conocerlos con claridad. Este planteamiento tiene dos consecuencias: la primera es que el conocimiento es una construcción llevada a cabo por el sujeto cognoscente tomando como punto de partida los datos recogidos por los sentidos. Hay que tener en cuenta dos componentes: el material que procede de la realidad (datos sensibles) y los elementos que aporta el sujeto (la razón humana) con los que se elabora ese material recogido por los sentidos para producir conocimiento científico(los elementos a priori).
Aunque todo nuestro conocimiento comienza por la experiencia, ésta sólo nos muestra un caos de sensaciones que en sí mismas, aisladas, no tienen ningún sentido. Es la mente la encargada de dotar de sentido a estas sensaciones, aportando unos principios generales a los que estas sensaciones han de someterse; estos principios generales son los elementos a priori de conocimiento, también llamados condiciones trascendentales del conocimiento, que al ser independientes de la experiencia pueden aportar la universalidad y necesidad propias del conocimiento científico.
La segunda es que si conocemos la realidad en virtud de los esquemas mentales que nosotros le imponemos entonces se podría decir que, más que conocerla, lo que hacemos es crearla. Nosotros no conocemos las cosas tal y como son en sí mismas, sino que captamos una realidad condicionada por esos esquemas que nuestra mente o razón impone en las cosas para conocerlas.
En síntesis, Kant es un pensador de encrucijada; en él convergen las dos corrientes de la Edad Moderna, Racionalismo y Empirismo. Kant intenta superar las discrepancias entre ambas, estudiando las condiciones previas al planteamiento de los problemas del conocimiento y de la realidad. Mediante este análisis fundamenta el conocimiento científico, señalando sus límites e ilusiones.
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