LA
DECONSTRUCCION EN EL DEBATE ETICO DE LA INVESTIGACION CIENTIFICA
POR.
PEDROARCIA.
SECCION
B. DOCTORADO EN CCS. EDUCACION
La
Deconstrucción como Escuela Crítica o Teoría Interpretativa
La
Deconstrucción como escuela critica o teoría interpretativa ha sido de gran
importancia para el campo de la ciencia, sin ella no existirían hoy en día
otros modelos necesarios para mejorar el escenario de la investigación a nivel
de las ciencias sociales. Para que una investigación científica adquiera el
carácter de científica como tal, naturalmente se necesita que reúna ciertos
requisitos para darle una dirección específica y significativa. La
investigación requiere de numerosos términos y conceptos que se asocian con sus
funciones y tareas, éstos deben ser desestructurados, desmesurados e
interpretados para posteriormente ser mejorados y modificados y así lograr
sobrepasar los límites de otras ciencias, específicamente las ciencias sociales
donde el lenguaje utilizado jamás y nunca representara toda una realidad
animada donde existen significados distintos y linderos flexibles para estudiar
a fondo problemas extremadamente difíciles .
En
efecto la deconstrucción está centrada en mejorar elementos, los cuales pueden
ser combinados para reconstruir otros conceptos a partir de procesos
históricos. El termino deconstrucción, cuyo fundador es Derrida, ha generado en
la escena intelectual una brecha creciente entre diferentes términos que
conllevan a la conformación y consolidación de diferentes corrientes filosóficas,
su objetivo es y será siempre la superación o transición de linderos para
recuperar la dimensión transformadora de cualquier investigación.
Por
otra parte, con la deconstrucción se han transformado una gran cantidad de
conceptos que se manejaron anteriormente, se trata es de cambiar la
investigación al igual como cambia el mundo, no se puede estar arraigado a un
conjunto de leyes o principios que no permiten abordar una realidad para
proponer un sin fin de soluciones. La deconstrucción en la investigación
científica surge por la necesidad de reivindicar el ser, por los avances que ha
experimentado las ciencias naturales y sociales, sin ella no se podrán abordar
otros escenarios, cambiando conceptos que estarían generando fallas en el campo
de las ciencias.
Es
necesario deconstruir para transitar de formalismos matemáticos hacia
formalismos axiológicos, dejando a un lado los modelos taxonómicos y
computacionales entre otros. Debe reconocerse que existe una crisis positivista
que está afectando la investigación social como tal, la cual está centrada en
la reivindicación del sujeto. Si no se deconstruye no emergerá el método
cualitativo para poder comprender los nuevos tiempos y los avances de las
ciencias humanas y sociales que lentamente van abarcando y conformando nuevos
escenarios que son imposibles de abordarlos con las metodologías tradicionales.
La deconstrucción es un enfoque que ha superado el estructuralismo, es una
necesidad para recrear nuevas concepciones epistemológicas que comprendan al
sujeto en todas sus dimensiones.
Deconstruir
es invitar a la indagación critica sobre la práctica de la investigación, de
esta manera se comprenderá que investigar no es obedecer un sistema lineal.
Muchos investigadores son acérrimos enemigos de la deconstrucción porque no
aceptan que el saber de la tarea que realizan es un saber aproximado y en
muchos casos equivoco.
La
deconstrucción debe centrar su atención en las paradojas y ambigüedades de los
discursos y debe estar inmersa en el horizonte postmoderno impregnado de
elementos para la crítica, con ella el investigador puede superar su visión
tradicional sobre la investigación al deconstruir las diferentes corrientes
filosóficas que marcan la pauta.
Una
Aproximación al Creador de la Deconstrucción
Derrida
perteneció
al movimiento filosófico denominado del 68. El aporte más importante de su
pensamiento es la deconstrucción. El discurso deconstructivista identifica la
incapacidad de la filosofía de establecer un piso estable. La deconstrucción es
un tipo de pensamiento que critica, analiza, y revisa fuertemente las palabras
y sus conceptos. Cabe mencionar que la mayoría de los estudios de Derrida
exponían una gran dosis de rebeldía y de crítica al sistema, por lo que se le
calificó en determinado momento como un pensador de extrema izquierda.
La
deconstrucción se relaciona con trayectorias vastas de la tradición filosófica
occidental, aunque también esta ligada a disciplinas académicas diversas como
la lingüística y la antropología (llamadas "ciencias humanas" en
Francia). El examen conceptual e histórico de las fundaciones filosóficas de la
antropología, así como su uso constante de argumentos filosóficos, fue un
aspecto importante de su pensamiento.
La
deconstrucción consiste en mostrar cómo se ha construido un concepto cualquiera
a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas, mostrando que lo
claro y evidente dista de serlo, puesto que los útiles de la conciencia en que
lo verdadero en-sí ha de darse son históricos, relativos y sometidos a las
paradojas de las figuras retóricas de la metáfora y la metonimia. Derrida
traduce y recupera por cuenta propia la noción de deconstrucción; entiende que
la significación de un texto dado (ensayo, novela, artículo de periódico) es el
resultado de la diferencia entre las palabras empleadas, ya que no la
referencia a las cosas que ellas representan; se trata de una diferencia
activa, que trabaja en el vacío de cada sentido de cada uno de los vocablos que
ella opone, de una manera análoga a la significación diferencial saussuriana en
lingüística. Para marcar el carácter activo de esta diferencia (en lugar del
carácter pasivo de la diferencia relativa a un juicio contingente del sujeto).
Derrida sugiere el término de différance, diferancia suerte de palabra baúl que
combina diferencia y participio presente del verbo diferir. En otras palabras,
las diferentes significaciones de un texto pueden ser descubiertas
descomponiendo la estructura del lenguaje dentro del cual está redactado.
En
la filosofía tradicional la obra literaria es considerada como una envoltura
retórica en cuyo interior duerme la sabiduría oculta de la Idea a la que el
lector debe despertar con el beso semiológico. La obra literaria estaba en ese
sentido considerada siempre como dotada de una totalidad de sentido centrada.
Con Derrida, la deconstrucción afirmará que la envoltura retórica es todo lo
que hay y que por ello la obra de arte literaria es irreductible a una idea o
un concepto. En ese sentido la deconstrucción va a negar a la obra literaria el
concepto de totalidad al afirmar que el texto no puede ser aprehendido en su
globalidad ya que la escritura circula en un movimiento constante de remisión
que convierte a la totalidad en parte de una totalidad mayor que nunca está
presente. De esta forma es imposible enmarcar el texto, es decir crear un
interior y un exterior. “Il n’y a hors du texte” dice Derrida. (No hay exterior
del texto o no hay fuera del texto) Con todo ello la deconstrucción va a
plantear básicamente una disociación hiperanalítica del signo proponiendo una
subversiva puesta en escena del significante afirmando que cualquier tipo de
texto, (literario o no) se presenta no solamente como un fenómeno de
comunicación, sino también de significación. La deconstrucción realiza un
planteamiento quiásmico, es decir, se mueve entre la negación-afirmación del
símbolo (quiasmo: figura de dicción que consiste en presentar en órdenes
inversos los miembros de dos secuencias; p. ej., Cuando quiero llorar no lloro,
y a veces lloro sin querer). Se afirma la autonomía del signo respecto a los
significados trascendentales y se niega que la escritura solo remita a sí
misma.
La
deconstrucción es un método vivamente criticado, principalmente en Francia,
donde está asociada a la personalidad de Derrida. Su estilo, a menudo opaco,
vuelve oscura la lectura de sus textos. Sin embargo, la deconstrucción ofrece
una visión radicalmente nueva y de una gran fuerza sobre la filosofía del siglo
XX. La deconstrucción no debe ser considerada como una teoría de crítica
literaria ni mucho menos como una filosofía. La deconstrucción es en realidad
una estrategia, una nueva práctica de lectura, un archipiélago de actitudes
ante el texto. Investiga las condiciones de posibilidad de los sistemas
conceptuales de la filosofía pero no debe ser confundida con una búsqueda de
las condiciones trascendentales de la posibilidad del conocimiento.
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